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El temblor de magnitud 6 no fue un hecho aislado, sino parte de una cadena de movimientos sísmicos que se extendieron entre la tarde del miércoles y la mañana del jueves.

Funvisis reportó más de una decena de eventos en el occidente del país sudamericano, algunos de los cuales se sintieron con particular intensidad en Zulia, Trujillo y Lara.

Entre los más relevantes se encuentran:

  • 25 de septiembre, 7.47 hs: sismo de magnitud 3,7 a 25 km al sureste de Bachaquero, con profundidad de 2,4 km.
  • 25 de septiembre, 7.28 hs: temblor de magnitud 4,3 a 32 km al este de Bachaquero, con 5 km de profundidad.
  • 25 de septiembre, 02.55 hs: movimiento de magnitud 5,3 a 35 km al sureste de Bachaquero.
  • 25 de septiembre, 02.42 hs: sismo de 4,1 de magnitud en la misma zona, con 4,8 km de profundidad.
  • 24 de septiembre, 23.51 hs: el temblor más fuerte, de magnitud 6 a 45 km al este de Bachaquero.
  • 24 de septiembre, 22.42 hs: movimiento de 4,6 de magnitud a 41 km al sureste de Bachaquero.
  • 24 de septiembre, 21.45 hs: sacudida de magnitud 3,9 a 31 km al suroeste de la misma localidad.

Desde el 24 hasta este 26 de septiembre, varios estados de Venezuela han registrado movimientos sísmicos de moderada intensidad, generando preocupación en la población y reactivando el debate sobre la vulnerabilidad sísmica del país. Según expertos consultados por medios internacionales, los temblores están relacionados con la falla de Boconó, una de las más activas del territorio nacional.

¿Qué es la falla de Boconó?

La falla de Boconó forma parte del sistema de fallas del Caribe y atraviesa Venezuela de suroeste a noreste. Es una estructura geológica activa que ha generado sismos históricos, especialmente en los Andes venezolanos, y sigue siendo monitoreada por instituciones como FUNVISIS y centros internacionales de geofísica.

¿Qué se sabe de los recientes temblores?

  • Se han registrado varias réplicas en las últimas horas, con epicentros cercanos a Mérida, Trujillo y Barinas.
  • Aunque no se reportaron daños graves, el evento ha generado inquietud por la falta de preparación y protocolos comunitarios.
  • Expertos advierten que la actividad sísmica podría continuar, por lo que se recomienda mantener la calma y seguir fuentes oficiales.

¿Qué podemos hacer como comunidades?

  • Fortalecer la educación sísmica en escuelas, parroquias y organizaciones sociales.
  • Promover planes comunitarios de prevención y respuesta ante desastres.
  • Articular redes de solidaridad y acompañamiento en zonas vulnerables.
  • Integrar el cuidado de la vida y la resiliencia territorial en nuestras campañas pastorales y formativas.

Cuando la tierra tiembla, la fe y la organización comunitaria se convierten en refugio. Cuidarnos es también una forma de evangelizar.