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Un reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), titulado «Estado de los Bosques del Mundo», pone sobre la mesa una cruda realidad: aproximadamente 1.560 millones de hectáreas de bosques en todo el planeta se encuentran degradadas debido al impacto del cambio climático, los incendios forestales, el crecimiento demográfico y los cambios en el uso del suelo.

Frente a esta crisis, el organismo internacional subraya que la restauración de los ecosistemas forestales no debe verse solo como un gasto ambiental, sino como una inversión estratégica de alto impacto para frenar el deterioro ecológico y garantizar la supervivencia de las comunidades rurales y originarias.

El coste de la inacción y el valor de la recuperación

El informe advierte que no intervenir frente a la degradación de la tierra tiene un coste global estimado entre 878.000 millones y 6,3 billones de dólares anuales (equivalente al 2% y 8,3% del PIB mundial). Por el contrario, invertir en la recuperación de estos territorios genera beneficios múltiples:

  • Retorno económico y social: Invertir en la mitigación de la degradación puede generar un retorno social muy elevado, con ganancias de hasta 30 dólares por cada dólar invertido en condiciones favorables.
  • Seguridad alimentaria y agua: Los bosques cubren el 32% de la superficie terrestre, almacenan carbono y albergan hasta el 80% de la biodiversidad terrestre, además de ser fundamentales para la regulación del agua y la producción de alimentos de casi un tercio de la población mundial.
  • Resiliencia comunitaria: Restaurar los bosques dinamiza los sistemas productivos locales, crea empleos y preserva la identidad cultural y los conocimientos ancestrales de los pueblos que los habitan.

Un compromiso global que aún es insuficiente

Aunque gobiernos de 91 países ya se han comprometido a destinar más de 190 millones de hectáreas a la restauración forestal —impulsando iniciativas emblemáticas como la Gran Muralla Verde en África o el Pacto de la Selva Atlántica en Suramérica—, la FAO señala que el progreso sigue siendo insuficiente, ya que actualmente solo hay 206,5 millones de hectáreas en proceso real de recuperación.

La urgencia del momento histórico exige redoblar los esfuerzos de conservación y restauración, reconociendo que cada árbol recuperado es un paso hacia la vida, la paz y la sostenibilidad de las futuras generaciones.