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La Red Eclesial Panamazónica (REPAM) llevó formalmente ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en Ginebra, la dura realidad y las profundas heridas que sufren los ecosistemas acuáticos de la región. El momento marcó la presentación oficial del informe «Ecosistemas acuáticos y los derechos humanos al agua potable y al saneamiento en la Amazonía», un documento construido directamente desde las voces y experiencias de los territorios.

Las heridas abiertas en los territorios amazónicos

El informe detalla cómo los ríos y fuentes de agua de la cuenca amazónica enfrentan amenazas críticas que comprometen la vida, la cultura y la subsistencia de las comunidades locales y los pueblos indígenas:

  • Contaminación por actividades extractivas: La presencia de mercurio y cianuro asociados a la minería, sumada a los impactos de la explotación de petróleo y gas.
  • Avance de la frontera agropecuaria: La deforestación y el uso masivo de agrotóxicos que envenenan los suelos y los cursos de agua.
  • Infraestructuras y mega proyectos: El impacto de grandes represas e hidrovías que alteran drásticamente los flujos naturales, desplazan comunidades de sus territorios ancestrales y destruyen la fauna piscícola.
  • Falta de saneamiento básico: La ausencia generalizada de agua potable, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales en las comunidades amazónicas.

Exigencias y propuestas para la gobernanza hídrica

Ante este escenario alarmante, la REPAM insta a los Estados de los nueve países panamazónicos y a la comunidad internacional a asumir compromisos urgentes:

  1. Garantizar el derecho humano al agua y al saneamiento: Actualizando los indicadores sociales para medir de forma real la pobreza hídrica en la región sin discriminación étnica.
  2. Políticas públicas y marcos legales vinculantes: Que pongan fin a la apertura de nuevas operaciones mineras en la Amazonía, promuevan el abandono progresivo de los combustibles fósiles y establezcan mecanismos de sanción y reparación justa por parte de las empresas extractivas.
  3. Protección de los derechos territoriales: Salvaguardar los derechos colectivos de los pueblos indígenas y comunidades campesinas, garantizando que sus voces sean escuchadas y sus formas de vida tradicionales sean respetadas.

Con esta acción de incidencia internacional, la REPAM reafirma su compromiso inquebrantable con la ecología integral, buscando que las instancias globales funcionen como un verdadero amplificador del clamor de la Tierra y de los pobres, en defensa de nuestra Casa Común.