Cada 17 de junio, el mundo conmemora el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, una fecha que nos recuerda la urgencia de proteger nuestros suelos y fuentes hídricas. En Venezuela, este desafío es cada vez más atenuado: la degradación de tierras y la escasez de agua afectan a comunidades vulnerables, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria y la biodiversidad.
La desertificación en Venezuela: un problema creciente
La desertificación no es simplemente la expansión de los desiertos, sino la degradación de tierras fértiles debido a la sobreexplotación, la deforestación y el cambio climático. En Venezuela, regiones como Falcón, Lara y Zulia han visto cómo la sequía prolongada y la erosión del suelo comprometen la producción agrícola y el acceso al agua potable.
Según la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, el 40% de la superficie terrestre mundial está degradada, afectando a miles de millones de personas. En nuestro país, la falta de políticas efectivas y la contaminación de fuentes hídricas agravan la crisis, dejando a comunidades enteras sin acceso a agua limpia.
La Amazonía venezolana: un tesoro en peligro
La Amazonía venezolana, que abarca los estados Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro, representa más del 50% del territorio nacional. Este ecosistema alberga una biodiversidad invaluable, con 40.000 especies de plantas y 2.500 especies de peces, además de ser clave en la regulación del clima y el ciclo del agua.
Sin embargo, la región enfrenta amenazas graves como la deforestación, la minería ilegal y la contaminación de los ríos, lo que pone en riesgo no solo su riqueza natural, sino también la vida de los pueblos indígenas que han protegido estas tierras por generaciones.
REPAM: Agua como derecho y esperanza
Ante esta realidad, la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) ha lanzado la campaña “Agua: vida, derechos y futuro en la Amazonía”, con el objetivo de sensibilizar y movilizar a la sociedad sobre la importancia del agua como un derecho humano fundamental.
Esta iniciativa denuncia la contaminación causada por actividades extractivas y la sobreexplotación de fuentes hídricas, promoviendo la educación ambiental y la movilización social para exigir políticas que garanticen el acceso al agua potable.
Lee el artículo completo de la campaña aquí
Un llamado a la acción
La lucha contra la desertificación y la sequía no puede limitarse a discursos. Es necesario que Todos los ciudadanos se unan para restaurar tierras degradadas, proteger las fuentes de agua y garantizar un futuro sostenible en nuestra Casa Común.
La campaña de la REPAM nos recuerda que el agua es un derecho, no un privilegio. En este Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, el llamado es claro: restaurar la tierra, defender el agua y garantizar la vida.