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Caracas | 30 de julio — Mediante una Carta Pastoral firmada por el Vicario Apostólico de Tucupita, Mons. Ernesto Romero R., la Iglesia deltana convocó oficialmente al Trienio Pastoral (2026-2029) como un camino de preparación rumbo al Jubileo de Diamante por sus 75 años de fundación. Bajo el lema inspirador «La huella de Dios en el cauce de nuestros ríos», la hoja de ruta diocesana estructura su accionar tomando como brújula directa la exhortación apostólica Querida Amazonía y los frutos del Sínodo de la Sinodalidad.

Ecología integral y respuesta a los «Sueños Amazónicos»

El plan trienal encarna de manera concreta los cuatro sueños impulsados por el Papa Francisco para la región amazónica, dedicando cada etapa a consolidar una conversión pastoral y territorial en el Delta del Orinoco:

  • Respuesta al Sueño Social y Ecológico (Año I: 2026-2027): El primer año arranca bajo el lema «Cuidar la vida, defender la Creación». La prioridad pastoral se enfoca en escuchar activamente el clamor de la tierra y de los vulnerables, promoviendo la justicia ecológica, la protección de la casa común y la defensa integral de la vida de los pueblos originarios warao y las comunidades criollas.
  • Respuesta al Sueño Cultural (Año II: 2027-2028): Centrado en el lema «Escuchar con el corazón, caminar como hermanos», el Vicariato asume el reto de consolidar una Iglesia con rostro propio. Esto promueve la inculturación de la fe, el rescate de la identidad cultural warao y el diálogo intergeneracional en las parroquias y caños de la región.
  • Respuesta al Sueño Eclesial (Año III: 2028-2029): Con la consigna «Ríos de fe, Iglesia en salida», se busca fortalecer una Iglesia ministerial, corresponsable y sinodal donde laicos, jóvenes y mujeres asuman roles protagónicos para llevar el mensaje evangélico hasta los caños más distantes.

Un llamado a remar juntos por el Delta

Mons. Ernesto Romero enfatizó que este proceso no constituye una simple agenda de actividades, sino un verdadero camino de conversión pastoral que debe impregnar las asambleas parroquiales, la formación catequética y la vida litúrgica.

Desde REPAM Venezuela celebramos esta iniciativa que reafirma el compromiso de la Iglesia en el territorio deltano por velar por el equilibrio ambiental de las cuencas del Orinoco y defender la dignidad de sus habitantes, demostrando que la Amazonía sigue llamando a ser luz y vida en favor de la Casa Común.