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Caracas.- En un continuo ejercicio de fraternidad, escucha y fraternidad eclesial, Cáritas de Venezuela presentó su quinto boletín informativo. En este documento se detalla la respuesta humanitaria desplegada tras los devastadores terremotos del pasado 24 de junio de 2026, bajo el marco de la campaña «Tras el temblor, el amor». El informe ofrece el balance de los primeros 40 días de labor en el territorio y eleva un llamado urgente a la conciencia colectiva para no permitir que la emergencia invisibilice el dolor de quienes siguen sufriendo.

Un balance de ayuda que sigue creciendo para la Casa Común

Con fecha de corte al 1 de agosto, la organización ha recibido un total de 22.391 toneladas de ayuda humanitaria, de las cuales 19.141 —equivalentes al 85 %— ya se han distribuido directamente entre las comunidades afectadas, manteniendo 3.250 toneladas en stock para dar continuidad a la atención.

En la composición de lo entregado a la población, el agua lideró la distribución con 8.231 toneladas (43 %), seguida de los alimentos con 7.848 toneladas (41 %), según precisó Cáritas en su nota de prensa.

Asimismo, la acción pastoral y humanitaria ha permitido armar y entregar:

  • 26.144 kits en total: 15.370 destinados a la alimentación y 10.774 enfocados en la higiene.

Gracias a este esfuerzo, 26.144 familias han recibido asistencia directa, lo que representa una cobertura estimada de entre 104.576 y 130.720 personas. Con este corte de gestión, la organización supera por primera vez el hito de las cien mil personas alcanzadas en el territorio. A esta labor se suma el despacho de 102.326 unidades de insumos médicos y medicinas para el cuidado de la salud.

Solidaridad que cruza horizontes

El boletín resalta el papel fundamental del corredor humanitario aeronáutico, canal a través del cual Cáritas de Venezuela recibió 9 vuelos con 60 toneladas de asistencia y 32 containers con 480 toneladas, alcanzando un total de 540 toneladas movilizadas por esta vía. Este flujo de ayuda demuestra cómo la solidaridad trasciende fronteras, sustentado en la organización de la diáspora venezolana y el compromiso constante de los aliados internacionales.

Una fase menos visible, pero no menos dolorosa

En el apartado central del informe, titulado «No apartemos la mirada», la Pastoral Social advierte que la emergencia entra en un período complejo. Tras amainar el impacto inicial, miles de familias enfrentan ahora cicatrices profundas e invisibles: la pérdida de sus hogares y medios de sustento, el agravamiento de afecciones de salud y los duelos que se transitan en el silencio cotidiano.

Desde la Iglesia se subraya que estas realidades no siempre quedan registradas en una fotografía de ruinas, pero requieren una respuesta igual de urgente. Por ello, se hace un llamado sensible a los medios de comunicación, aliados y donantes a no apartar la mirada y mantener viva la atención sobre esta realidad, condición indispensable para que el socorro siga fluyendo en el tiempo.

Caminar juntos: Un llamado pastoral a sostener la esperanza

Cáritas de Venezuela reitera que acompañar al pueblo en esta fase implica sostener la respuesta a largo plazo: continuar garantizando el acceso al agua y al alimento, al tiempo que se abren caminos para la reconstrucción de viviendas, la reactivación de los medios de vida y la atención integral de la salud física y mental.

Para garantizar la transparencia y seguridad del proceso solidario, se recuerda que las donaciones se reciben exclusivamente a través de las vías oficiales señaladas en caritasvenezuela.org/donaciones, instando a la ciudadanía a verificar la información y desconfiar de canales no autorizados.