(+58) 212- 443.31.53 repam.venezuela@gmail.com

En noviembre de 2025, la ciudad amazónica de Belém, Brasil, será sede de la COP30, una cumbre climática que se perfila como un punto de inflexión para la acción global frente a la crisis climática. En este contexto, la transición energética se presenta como uno de los pilares fundamentales, pero también como uno de los mayores desafíos éticos, sociales y políticos.

La transición hacia energías renovables —como la solar y la eólica— avanza a nivel global, impulsada por grandes potencias. Sin embargo, persisten profundas contradicciones: mientras se promueve la descarbonización, se mantiene la dependencia de combustibles fósiles y se abren nuevas zonas de extracción de minerales críticos, muchas veces en territorios históricamente sacrificados del Sur Global.

El artículo destaca que la transición energética no puede ser solo tecnológica, sino que debe incorporar una dimensión de justicia social. Esto implica garantizar empleos dignos para quienes hoy dependen de la industria fósil, evitar nuevos extractivismos, y asegurar el acceso equitativo a la energía, especialmente en comunidades históricamente excluidas.

Brasil, anfitrión de la COP30, tiene una matriz energética altamente renovable y una responsabilidad clave como líder regional. Su rol será crucial para impulsar acuerdos que no solo tripliquen la capacidad de energías limpias, sino que también aseguren financiamiento climático justo y transferencia tecnológica para los países en desarrollo.

La cumbre representa una oportunidad histórica para que América Latina eleve su voz y exija una transición energética que no repita los errores del pasado, sino que construya un futuro basado en la equidad, la sostenibilidad y el respeto a los territorios. Fuente: El desafío de la COP 30: hacer la transición energética justa – El País