Caracas.- El 12 de febrero de 2020, el Papa Francisco entregó al mundo la Exhortación Apostólica Querida Amazonía, fruto del Sínodo para la Amazonía. En ella plasmó cuatro grandes sueños —social, cultural, ecológico y eclesial— que trazan un horizonte espiritual y pastoral para la región.
Hoy, seis años después, la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) reafirma su compromiso de hacer vida esos sueños, acompañando a los pueblos amazónicos y promoviendo procesos sinodales que den forma a una Iglesia con rostro propio.
Un sueño social: defender la vida y la dignidad
Francisco imaginó “una Amazonía que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos”. Esa visión sigue siendo urgente: la región enfrenta extractivismo, economías ilegales y profundas desigualdades. Frente a ello, CEAMA y REPAM impulsan la defensa territorial, la formación en derechos humanos y la justicia socioambiental.
Un sueño cultural: custodiar la riqueza de los pueblos
La Amazonía es un mosaico de lenguas, cosmovisiones y espiritualidades. El Papa pidió preservar esa diversidad y reconocer a los pueblos indígenas como protagonistas de su historia y de la vida eclesial. En estos años se han fortalecido la educación bilingüe, la teología intercultural y espacios que promueven la participación activa de las comunidades originarias.
Un sueño ecológico: cuidar la casa común
La belleza natural de la Amazonía es un tesoro amenazado por la crisis climática y la devastación ambiental. La Iglesia amazónica ha promovido la ecología integral, la incidencia internacional y la articulación con movimientos sociales e indígenas. CEAMA continúa impulsando una pastoral que une espiritualidad y compromiso ambiental.
Un sueño eclesial: una Iglesia con rostro amazónico
El cuarto sueño es el de una Iglesia inculturada, ministerial y sinodal, que camina junto a los pueblos. En estos seis años se han fortalecido ministerios laicales, se ha reconocido el papel de las mujeres y se han consolidado estructuras como CEAMA, expresión de corresponsabilidad y conversión pastoral.
Soñar para seguir caminando
Querida Amazonía sigue siendo faro e inspiración. Sus cuatro sueños no han perdido vigencia; al contrario, se han vuelto más necesarios. La Iglesia amazónica recuerda que la región no es periferia olvidada, sino lugar teológico donde Dios habla a través de la selva, los ríos y sus pueblos.
Los sueños de Francisco permanecen como tarea, misión y esperanza.