El pasado 05 de noviembre en un encuentro virtual, en el marco de la COP30, un grupo de sacerdotes de la Amazonía reafirmó su compromiso con una Iglesia que camina junto a los pueblos, encarnada en sus territorios, fraterna en su servicio y sinodal en su modo de actuar.
Los presbíteros participantes, provenientes de diversos países de la Panamazonía, compartieron experiencias de misión, desafíos pastorales y signos de esperanza en medio de contextos marcados por la exclusión, la devastación ambiental y la violencia. En sus reflexiones, subrayaron la necesidad de una Iglesia con rostro amazónico, que sepa acompañar los procesos comunitarios, defender la vida y promover una espiritualidad ecológica.
El espacio fue también una oportunidad para renovar la vocación sacerdotal desde las claves del Sínodo para la Amazonía y del magisterio del Papa Francisco. Se destacó el llamado a ser pastores con olor a pueblo y a selva, comprometidos con la justicia socioambiental, la interculturalidad y el diálogo con las espiritualidades indígenas.
Este gesto de comunión y compromiso se suma a las múltiples voces eclesiales que, desde la COP30, están haciendo visible el rostro profético de la Iglesia en defensa de la Casa Común. Como lo expresó uno de los participantes: “Nuestra vocación no se entiende sin el territorio, sin los rostros concretos que nos interpelan cada día”.
Desde REPAM, celebramos este testimonio como signo de esperanza y fidelidad evangélica, que fortalece el camino sinodal y la misión compartida en la Amazonía.