En un contexto de crecientes restricciones migratorias, la Red Clamor inició su VIII Asamblea General reafirmando su compromiso con la acogida, la protección y la integración de los más vulnerables.
Bajo un horizonte de discernimiento y compromiso solidario, la Red Eclesial Latinoamericana y Caribeña de Migración, Desplazamiento, Refugio y Trata de Personas (Red CLAMOR) dio inicio el pasado 2 de diciembre a su VIII Asamblea General. El encuentro, realizado de manera virtual, congrega a más de cincuenta organizaciones católicas que buscan articular respuestas comunes ante la crisis de movilidad humana que atraviesa el continente.
Un «Kairos» en medio de la adversidad
La apertura de la asamblea estuvo marcada por un fuerte sentido de urgencia y espiritualidad. Los obispos responsables de la red coincidieron en definir este momento como un verdadero Kairos (tiempo de Dios), un llamado a la acción eclesial en medio de un panorama regional complejo.
Se señaló con preocupación el aumento de los discursos antimigratorios, la militarización de fronteras y el endurecimiento de las políticas en países receptores, especialmente en los Estados Unidos. Estos factores, sumados al recorte de fondos para asistencia humanitaria, han generado un escenario de vulnerabilidad extrema para miles de familias que se ven obligadas a desplazarse.
Una red que camina con los pueblos
Al igual que la labor que realiza la REPAM en el territorio amazónico, la Red CLAMOR se posiciona como una voz profética que no solo denuncia las causas de la exclusión (pobreza, violencia, crisis climática), sino que propone soluciones integrales desde la sinodalidad.
La asamblea concluyó con una invitación a todas las comunidades eclesiales a reconocer en el migrante el rostro de Cristo sufriente y a convertir cada parroquia y comunidad en un «puerto seguro» de acogida.
“No estamos solos en este camino; somos una Iglesia que sale al encuentro, que discierne los signos de los tiempos y que abraza con amor la fragilidad de nuestros hermanos en movimiento”.