Durante el Encuentro de Obispos de la Amazonía, celebrado del 17 al 20 de agosto en Bogotá, los pastores de la región amazónica ofrecieron al Papa León XIV dos símbolos profundamente significativos: la cruz amazónica y la palomita de la paz. Estos gestos expresan el dolor de una tierra herida, pero también la esperanza viva de los pueblos que la habitan y la resiliencia espiritual que brota desde el corazón de la Amazonía.
La cruz amazónica: memoria viva de la tierra herida
Elaboradas por el artesano boliviano José Dorado con madera de árboles quemados en la Chiquitanía —una de las regiones más afectadas por los incendios forestales de 2024— las 130 cruces bendecidas por Mons. Robert Flock representan el sufrimiento de los ecosistemas devastados y la fuerza regeneradora de la fe. Son un llamado a no olvidar, a sanar y a reconstruir desde la comunión con la creación.
La paloma que simboliza la paz: oración desde los pueblos
Confeccionada por comunidades andinas y envuelta en tela Asháninka, la paloma fue entregada por Carmen de los Ríos como símbolo de oración por la paz. En palabras del cardenal Pedro Barreto, presidente de CEAMA, “invita a ser instrumentos del Espíritu Santo, fortalecer nuestro servicio misionero y reconocer a los pueblos originarios como guardianes de la Casa Común”.
Un gesto de comunión universal
Ambos signos fueron recibidos por el cardenal Michael Czerny, representante del Vaticano, quien se comprometió a entregarlos personalmente al Papa León XIV en Roma. Este acto reafirma el compromiso de la Iglesia amazónica como constructora de paz, defensora de la vida y promotora de una ecología integral en comunión con toda la Iglesia universal.
Desde REPAM celebramos este gesto como una expresión profunda de espiritualidad encarnada, memoria ecológica y esperanza activa. Que estos signos sigan inspirando caminos de reconciliación y justicia para nuestra Amazonía.
Fuente ADN CELAM