Desde las entrañas del Delta del Orinoco, territorio vivo de la Amazonía venezolana, emerge el testimonio luminoso de la hermana Isabel López, religiosa capuchina originaria de Madrid, España, y misionera en tierras warao desde hace más de seis décadas.
Su historia, compartida a través de Radio Fe y Alegría Noticias, es mucho más que una crónica vocacional: es el reflejo de una vida entregada al Evangelio, marcada por el compromiso profundo con los pueblos originarios y la defensa de la dignidad humana en las periferias del mundo.
Ingresó a la congregación en 1958 y profesó su fe en los años 60, pero fue en el Delta Amacuro, específicamente en el municipio Antonio Díaz, donde enraizó su corazón. “Me despedí de mis padres en Madrid para venirme a Venezuela. Desde entonces, apenas he vuelto. Esta tierra se convirtió en mi casa, y el pueblo warao, en mi familia”, relata con emoción.
La hermana Isabel recuerda con especial cariño su llegada al país, sus primeros servicios en la clínica Santiago de León y luego en la Casa Coromoto, un centro psiquiátrico en Caracas. Allí comprendió, a través de gestos tan humanos como una mano que se aferra a la suya, que su vocación estaba llamada a sanar, acompañar y sembrar esperanza.
Fue en la comunidad de San Francisco de Guayo donde su misión se hizo tejido cotidiano. Allí vivió procesos de escucha, reconciliación y diálogo, consolidando un lazo profundo con la cultura y espiritualidad warao. “Nunca me arrepentí. Lo viví con alegría, esperanza y fe. Siempre con Dios, con la Virgen, San Francisco y con mis queridos hermanos y hermanas del pueblo warao”, asegura.
Hoy, el centro de salud de Guayo lleva su nombre. Un gesto que la conmueve profundamente. “Me pregunté por qué. Tal vez por algo hermoso que sembramos juntos. El pueblo warao me enseñó la paz y la paciencia. Ese ha sido mi mayor regalo”.
San Francisco de Guayo es una comunidad indígena warao ubicada a unas cinco horas por vía fluvial desde Tucupita. Enclavada en plena selva del Delta del Orinoco, esta localidad representa un punto vital de encuentro entre la espiritualidad, la cultura ancestral y la misión eclesial. Allí, la vida transcurre entre los caños, los conucos y los atardeceres sobre el río, mientras se fortalecen iniciativas de turismo comunitario, producción artesanal y acompañamiento pastoral.
El testimonio de la hermana Isabel, como tantos otros invisibilizados por la historia oficial, da cuenta de esa “Amazonía que grita” y que, sin embargo, sigue siendo cuna de vida, ternura y resistencia. Su entrega encarna el llamado de Laudato Si’ y Querida Amazonia: caminar junto a los pueblos, aprender de su sabiduría, defender la vida en todas sus formas y anunciar con gestos sencillos el Reino de Dios.
Fuente: Tanetanae
Hna.Isabel López,es natural del camino enmedio – Orihuela.(Provincia de Alicante) No de Madrid. Un saludo.