El Papa Leão XIV recibe a participantes de la conferencia sobre migración y refugio en nuestra casa común
En un gesto de profunda acogida y compromiso con los más vulnerables, el Papa León XIV recibió en audiencia a los participantes de la Conferencia Internacional “Refugiados y migrantes en nuestra casa común”, que se celebra en el Instituto Patrístico Augustinianum, en Roma.
El encuentro tuvo lugar en la Sala Clementina del Vaticano, donde el Pontífice dirigió un mensaje claro y esperanzador: “Los migrantes y refugiados no son cifras, sino rostros, historias, sueños y esperanzas que nos interpelan”.
Una cultura de reconciliación frente a la globalización de la impotencia
Durante su intervención, el Papa León XIV subrayó que más de 100 millones de personas en el mundo se encuentran actualmente desplazadas por conflictos, pobreza, persecución o crisis climática. Frente a esta realidad, hizo un llamado urgente a construir una cultura de reconciliación, que supere la indiferencia y la parálisis institucional.
“Así como el Papa Francisco nos invitó a promover la cultura del encuentro, hoy debemos enfrentar la globalización de la impotencia con gestos concretos de reconciliación”, afirmó el papa
Esta reconciliación, explicó, requiere escucha activa, empatía, paciencia y compromiso, reconociendo que todos compartimos los mismos sueños y esperanzas, sin importar nuestra procedencia.
Migrantes como testigos de esperanza
El Papa también destacó que los migrantes y refugiados, a pesar de los desafíos que enfrentan, son testigos privilegiados de esperanza, por su capacidad de resistir, reconstruir y mantener viva la fe. Invitó a los participantes de la conferencia a visibilizar estas historias en sus comunidades, como fuente de inspiración y transformación.
Camino al Jubileo de los Migrantes y del Mundo Misionero
La conferencia se realiza en vísperas del Jubileo de los Migrantes y del Mundo Misionero, que tendrá lugar los días 4 y 5 de octubre en Roma. Este evento reunirá a más de 10 mil peregrinos de 95 países, incluyendo delegaciones de América Latina y de la Amazonía, en una celebración que incluirá la apertura de la Puerta Santa, una audiencia jubilar en la Plaza de San Pedro y la Santa Misa presidida por el Papa.
Este momento vivido, reafirma el compromiso de la Iglesia con nuestra casa común que abrace a todos, especialmente a quienes han sido forzados a abandonarla. Una casa donde la reconciliación, la justicia y la esperanza no sean solo palabras, sino caminos concretos hacia la fraternidad universal.