Con espíritu de unidad, esperanza y acción concreta, la Iglesia en Brasil ha definido su agenda de participación en la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), que se celebrará en Belém, Pará, en 2025. En una reunión ampliada realizada en el Centro Cultural de Brasilia, líderes religiosos, obispos, representantes de organizaciones sociales y comunidades de fe se congregaron para fortalecer su presencia en este evento global y renovar su compromiso con la ecología integral.
La jornada comenzó con una oración interreligiosa que reflejó el espíritu de colaboración entre credos, y continuó con reflexiones profundas sobre el contexto climático internacional, el protagonismo de los pueblos originarios y la urgencia de vincular la agenda ambiental con la paz y la justicia social.
Entre los avances presentados destacan:
- La realización de cinco encuentros Pre-COP en distintas regiones del país.
- La formación de más de 500 multiplicadores comprometidos con el cuidado de la creación.
- La publicación de materiales educativos, libros y revistas científicas.
- La articulación de más de 100 organizaciones en defensa de la Casa Común.
Durante la COP30, la Iglesia estará presente con iniciativas como la Cumbre de los Pueblos, el Tapiri Ecuménico e Interreligioso y un Simposio dedicado a la reflexión teológica y pastoral sobre la crisis climática. Además, se presentó el borrador del Plan de Comunicaciones, que será clave para visibilizar las acciones eclesiales y movilizar a las comunidades en todo el continente.
Este proceso refleja una Iglesia que no solo denuncia las injusticias, sino que anuncia caminos de esperanza, construye alianzas y se compromete con la vida en todas sus formas. En palabras de monseñor Vicente Ferreira, “la COP30 debe abrir caminos para la construcción colectiva, siguiendo el ejemplo de la Campaña de Fraternidad 2025 sobre Fraternidad y Ecología Integral”.
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