Desde Belém, la REPAM reafirma su papel como voz profética en defensa de la vida y la Casa Común, exigiendo acciones concretas frente a la crisis climática global.
La Amazonía no es escenario de espectáculo ni de discursos vacíos. Así lo afirma con contundencia el Secretario Ejecutivo de la REPAM, Hno. João Gutemberg Sampaio, en su artículo “COP 30: Nem festa nem fantasia, mas compromisso”, publicado en el portal oficial de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM).
A seis años del Sínodo para la Amazonía convocado por el Papa Francisco en Roma —cuando “la periferia fue al centro”—, el mundo entero se reúne ahora en el corazón de la selva, en Belém, para la COP 30 sobre cambio climático, convocada por las Naciones Unidas. Esta vez, es el centro quien acude a la periferia, reconociendo la urgencia de escuchar a los pueblos amazónicos y actuar con decisión ante la emergencia climática.
La REPAM, junto con el Instituto de los Hermanos Maristas y una amplia red de organizaciones eclesiales, sociales y ambientales, participa activamente en la Cumbre de los Pueblos y en múltiples espacios de incidencia. Más de 300 jóvenes, educadores y líderes comunitarios se han congregado en el Colegio Nuestra Señora de Nazaré, reafirmando su compromiso con la justicia climática y el cuidado de la vida.
Inspirados por la Laudato Si’ y Laudate Deum, la REPAM exige que la COP 30 no se quede en declaraciones simbólicas. Es necesario avanzar en:
- Implementación real de los acuerdos climáticos, con mecanismos de control y sanción.
- Financiamiento climático justo, gestionado con participación de los pueblos.
- Reconocimiento y protección de los defensores ambientales, especialmente pueblos indígenas, comunidades tradicionales y mujeres.
- Transición energética justa, que elimine progresivamente los combustibles fósiles.
- Desmatamento zero y cuidado de los manantiales, como pilares de la sostenibilidad amazónica.
“Si hoy somos omisos, las futuras generaciones recordarán nuestra falta de conciencia y responsabilidad”, advierte el Hno. João, citando a Laudato Si’ y Laudate Deum. La COP 30 no puede ser una fiesta sin consecuencias, sino un punto de inflexión hacia un nuevo pacto global por la vida.
Desde la Amazonía, la REPAM alza su voz: no hay tiempo para fantasías. Es hora de compromisos valientes, eficaces y profundamente humanos.