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Desde Bonn, Alemania, y en el marco de la 62.ª sesión de los órganos subsidiarios de la CMNUCC (SB62), jóvenes de todo el mundo alzaron sus voces con un mensaje claro y contundente: la crisis climática no puede seguir avanzando sin su participación activa y vinculante.

El encuentro, impulsado por la directora de la COP30, Ana Toni, y la joven campeona climática brasileña, Marcele Oliveira, reunió a delegaciones juveniles para exigir un espacio real en el diseño e implementación de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC). A pesar de que solo 23 países han actualizado sus compromisos climáticos, el mensaje desde la juventud global fue unánime: “no se puede construir el futuro sin quienes lo habitarán”.

“Brasil no puede actuar solo. Esta es una lucha mayor. Necesitamos NDC de calidad y participación estructural de las juventudes”, expresó Marcele, quien también reclamó que se institucionalicen espacios permanentes de gobernanza juvenil en la agenda climática. Ana Toni, por su parte, reconoció el rol crucial que juega la presión juvenil: “Si no hay presión, no funciona. Y ustedes son muy buenos en eso”.

Desde REPAM, esta movilización juvenil resuena profundamente con nuestro llamado a la ecología integral, en donde la justicia climática va de la mano con la participación democrática, especialmente de las poblaciones más vulnerables y con menos representación: juventudes indígenas, rurales y de territorios periféricos.

¿Y cómo se prepara REPAM para la COP30?

De cara a este evento clave, la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) está redoblando sus esfuerzos para asegurar que las voces de los territorios amazónicos sean escuchadas con fuerza y claridad. Entre las principales acciones se encuentran:

  • Formación y acompañamiento a jóvenes y liderazgos comunitarios mediante talleres sobre, derechos climáticos y participación efectiva en espacios internacionales.
  • Articulación con redes aliadas y movimientos juveniles, para construir propuestas colectivas desde los pueblos originarios, comunidades ribereñas y periferias urbanas.
  • Producción de materiales de sensibilización y comunicación contextualizados que ayuden a visibilizar las realidades y desafíos de la Amazonía ante los tomadores de decisión.
  • Participación activa en los espacios oficiales y paralelos de la COP30, con delegaciones representativas de la región y presencia en los debates sobre justicia climática, derechos humanos y protección de biomas.

Esta preparación no es sólo logística o política: es profundamente espiritual y pastoral, como expresión del cuidado de la Casa Común y del compromiso con los pueblos amazónicos.