En el marco del Encuentro de Obispos de la Amazonía celebrado en Bogotá del 17 al 20 de agosto, diversas voces pastorales y comunitarias han resaltado los frutos del camino recorrido por la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), confirmando su identidad sinodal y los desafíos que aún nos convocan como Iglesia comprometida con la vida y los territorios amazónicos.
Desde obispos hasta líderes indígenas, religiosas y laicos, los testimonios recogidos por ADN Celam reflejan un proceso vivo de fraternidad, misión compartida y conversión pastoral. Monseñor Ernesto Romero, vicario apostólico de Tucupita, expresó con fuerza: “Estamos llamados a ser el rostro de nuestra Amazonía y de nuestra gente: indígenas, campesinos y ribereños”.
Cinco años de CEAMA: identidad, cuerpo y misión
Carmen de los Ríos, asistente del Cardenal Pedro Barreto, destacó que la CEAMA ya tiene “cuerpo, identidad y un camino de cinco años que ahora se relanza con más fuerza”. Este proceso, iniciado con el gesto profético del Papa Francisco en Puerto Maldonado en 2018, ha dado lugar a nuevas formas de ser Iglesia, donde la sinodalidad no es solo estructura, sino estilo de vida.
El padre Romny García subrayó que “el gran avance ha sido la inclusión y el caminar juntos”, especialmente en zonas fronterizas y selváticas antes olvidadas. Martha Inés Valencia, misionera Laurita, añadió que “la novedad no está en lo que hacemos, sino en cómo lo hacemos”, inspirados por los planes de vida de las comunidades indígenas y el llamado a una ecología integral.
Desafíos compartidos, esperanza compartida
Este encuentro reafirma que la Amazonía no es solo un territorio geográfico, sino un espacio espiritual y político que interpela a toda la Iglesia. Los desafíos son muchos: extractivismo, migración forzada, pérdida cultural, pero también lo son las esperanzas tejidas desde abajo, desde los márgenes, desde la vida que resiste.
La CEAMA se consolida como una plataforma de articulación, formación y acción pastoral que pone en el centro la dignidad de los pueblos y el cuidado de la Casa Común. Como Iglesia, estamos llamados a seguir caminando juntos, con María, con Francisco, con los pueblos amazónicos, hacia una conversión que transforme estructuras y corazones.
Fuente ADN CELAM