Con un emotivo acto de clausura, que incluyó la entrega de diplomas y la ceremonia de envío de los participantes a sus territorios, culminó una nueva etapa de la Escuela para la Promoción, Defensa y Exigibilidad de los Derechos Humanos en la Panamazonía, promovida por la Red Eclesial Panamazónica (REPAM). Este espacio formativo, profundamente transformador, reunió a líderes y lideresas de los países panamazónicos en Santa Cruz, Bolivia, durante cuatro semanas de aprendizaje, espiritualidad y compromiso territorial.
Un fuego colectivo que trasciende fronteras
Durante el acto de clausura, Lily Calderón, coordinadora de la Escuela, destacó el valor del camino recorrido:
“Este es un acto simbólico, un fuego colectivo que trasciende de lo personal. El certificado es el testimonio de su perseverancia, de su lucha y del amor a su territorio.”
La entrega de diplomas con valor académico —avalados por el College of Social & Behavioral Sciences – Human Rights Practice (EE.UU.) y la Universidad Mayor de San Simón (UMSS)— marcó el cierre de un proceso formativo que dejó huellas profundas en cada participante.
Acompañamiento institucional y espiritual
El acto contó con la presencia de Ximena Lombana, próxima Secretaria Ejecutiva de la REPAM, quien reafirmó el compromiso de la red con los pueblos amazónicos:
“Ustedes garantizan que el discurso de la Iglesia sinodal sea una práctica en la Panamazonía. Los envío para defender la dignidad de las personas que habitamos los territorios. Este es nuestro compromiso en los tiempos difíciles que nos esperan.”
También estuvieron presentes representantes del Centro de Espiritualidad Marista, el Vicerrector de la UMSS, facilitadores, anfitriones y autoridades eclesiales, quienes acompañaron con gratitud y esperanza el cierre de esta etapa.
Mensajes que fortalecen la misión
Durante la clausura, se compartieron mensajes de aliento y celebración, entre ellos el de la hermana Gladis Montesinos, quien recordó:
“La voz de sus ancestros los acompaña. Rezo con ustedes al Dios de la vida para que sean una luz de esperanza para sus pueblos.”
Y el de Monseñor René Leigue, presidente de REPAM Bolivia:
“Lo vivido aquí no termina hoy: abre un camino para llevar la voz de los silenciados y defender los derechos de quienes más sufren.”
Un envío con sentido sinodal
El acto concluyó con un brindis de honor, la entrega de tarjetas con información compartida durante el proceso formativo y un intercambio de obsequios entre los participantes. Venezuela se despide de esta escuela con el corazón encendido, la mochila llena de herramientas y el espíritu dispuesto a seguir caminando junto a los pueblos amazónicos.
Venezuela: voz activa en la defensa de los derechos y la dignidad
La participación de la dupla representantes venezolanos en esta edición de la escuela reafirma el compromiso del país con la defensa de los derechos humanos, la justicia ecológica y la construcción de una Iglesia sinodal en clave amazónica. Desde sus realidades locales, los participantes venezolanos compartieron experiencias, saberes y desafíos, enriqueciendo el diálogo intercultural y fortaleciendo el tejido comunitario que sostiene la vida en la región.
Su presencia fue testimonio de resistencia, esperanza y amor por los territorios. En cada intervención, se hizo visible el rostro de las comunidades que luchan por la dignidad, la paz con la creación y el respeto a la diversidad cultural y espiritual de la Amazonía venezolana.
Desde la REPAM y los espacios de formación en derechos humanos, seguimos apostando por una Panamazonía viva, justa y esperanzada. Venezuela está presente, comprometida y en camino.