Caracas– En un mundo herido por la violencia, el Papa León lanzó su intención de oración para el mes de marzo, haciendo un llamado urgente a la comunidad internacional para el desarme y la paz. Desde la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), acogemos este mensaje reconociendo que la verdadera paz solo es posible cuando cesa el ruido de las armas que también amenaza nuestra «Casa Común».
Para la Red, el pedido del Santo Padre tiene un eco profundo en la Amazonía, donde el uso de las armas no solo se da en conflictos bélicos tradicionales, sino en la violencia extractivista, la minería ilegal y la persecución contra los defensores de la selva.
El desarme como camino para proteger la creación
En su mensaje, León advierte que «la acumulación de armas es una amenaza para la paz» y que los recursos destinados a la guerra deberían invertirse en el desarrollo de los pueblos. La REPAM, en sintonía con este mandato, enfatiza que:
- Paz con la Tierra: No puede haber paz social si seguimos en guerra contra la naturaleza. El desarme debe incluir el cese de la violencia hacia los ecosistemas vitales del bioma amazónico.
- Protección de los Guardianes: El llamado al desarme es también un grito por la vida de los líderes indígenas y campesinos que son víctimas de grupos armados que operan en la ilegalidad dentro de los territorios.
- Justicia Socioambiental: Su santidad nos recuerda que la paz se construye con justicia. La REPAM reafirma que el dinero gastado en armas debe ser redirigido a la salud, la educación y la preservación de la biodiversidad.
En su mensaje, el Santo Padre denuncia que los recursos destinados a la carrera armamentista deberían ser utilizados para el desarrollo y la justicia social. Para la REPAM, esta denuncia tiene una aplicación directa en la Amazonía, donde la violencia extractivista y el avance de grupos armados irregulares amenazan la supervivencia de los pueblos originarios.
Asimismo, el Santo Padre advierte que la acumulación de armas no solo es una amenaza para la estabilidad global, sino una «ofensa a la humanidad» mientras existan pueblos que sufren hambre y falta de servicios básicos.