En el marco del Día Internacional para la Prevención de la Explotación del Medio Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados, proclamado por la ONU en 2001, la REPAM se une al llamado global por la protección de la Casa Común en contextos de violencia, despojo y destrucción silenciosa.
Cada 6 de noviembre, esta jornada internacional nos recuerda que los conflictos armados no solo destruyen vidas humanas y comunidades, sino que también arrasan con ecosistemas enteros. Bosques incendiados, acuíferos contaminados, suelos envenenados y especies diezmadas son parte del saldo invisible de la guerra. En palabras de Naciones Unidas, “el medio ambiente es muchas veces la víctima más silenciosa y silenciada”.
Conflictos por recursos: una realidad persistente
Según datos de la ONU, casi la mitad de los conflictos armados internos en los últimos 60 años han estado relacionados con la explotación de recursos naturales, ya sea por su valor económico (oro, petróleo, minerales) o por su escasez (agua, tierra fértil). Esta realidad interpela directamente a los pueblos amazónicos, donde la riqueza natural ha sido históricamente blanco de intereses extractivistas y causa de violencia estructural.
La Amazonía en riesgo: entre el conflicto y la esperanza
Desde la REPAM, reafirmamos que la defensa del medio ambiente en contextos de conflicto es inseparable de la defensa de los pueblos que lo habitan. La Amazonía, con su biodiversidad única y sus comunidades resilientes, enfrenta múltiples amenazas vinculadas a la militarización, el narcotráfico, la minería ilegal y el despojo territorial. En este Día Internacional, renovamos nuestro compromiso por una ecología integral que proteja la vida en todas sus formas.
Desde la fe y la justicia, sembramos esperanza
La REPAM invita a comunidades, iglesias, educadores y comunicadores a visibilizar esta fecha, generar conciencia y promover acciones concretas por la paz ecológica. Porque cuidar el medio ambiente en tiempos de guerra es cuidar la vida, la dignidad y el futuro de nuestros pueblos.