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En un contexto de creciente urgencia climática, se inauguró hoy en Brasilia la Conferencia Mundial sobre Clima y Salud 2025, organizada por el Gobierno de Brasil con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Este evento, que se extendió hasta el 31 de julio, marca un hito en la articulación entre salud pública y acción climática, y sirve como antesala a la Cumbre Mundial por el Clima COP30, que se celebrará en noviembre en Belém.

Un llamado desde América Latina y el Caribe

Más de 50 organizaciones de salud de América Latina y el Caribe (ALC) han unido sus voces para exigir a los gobiernos:

  • El fin del extractivismo exportador que agrava la crisis climática.
  • Liderazgo de los países ricos en la reducción de emisiones.
  • Financiamiento justo y equitativo para reparar los daños a la salud y reducir desigualdades.
  • Acciones intersectoriales que reconozcan el cambio climático como un desafío ético y político.

Estas demandas se consolidan en la Posición Común de ALC sobre Cambio Climático y Salud, que será presentada oficialmente el 31 de julio en la conferencia.

El Plan de Acción de Salud de Belém

Impulsado por la presidencia de la COP30, este plan busca fortalecer la resiliencia de los sistemas de salud ante los impactos climáticos. Sin embargo, las organizaciones advierten que la adaptación debe ir acompañada de una mitigación efectiva, especialmente en países en desarrollo, donde los sistemas de salud ya enfrentan límites críticos.

Voces que inspiran

Jeni Miller, directora de la Alianza Global por el Clima y la Salud, subrayó que “proteger la salud va más allá de adaptar los sistemas sanitarios: requiere reducir emisiones, transiciones justas y financiamiento estratégico”.

Milena Sergeeva, representante regional, recordó que el brote de dengue en 2024 afectó a 12,6 millones de personas, y que dos tercios de los centros de salud en ALC están en zonas de alto riesgo climático.

Marcelo Manturano, joven defensor de la salud, afirmó: “Un planeta sano no es solo un derecho, sino una condición para la dignidad de nuestros pueblos”.

¿Qué se espera?

La conferencia busca generar herramientas prácticas que los países puedan adaptar, fomentar la colaboración interregional y preparar el terreno para compromisos ambiciosos en la COP30. Las organizaciones instan a:

  • Transiciones energéticas justas y saludables.
  • Transferencia de tecnología y datos abiertos.
  • Financiamiento climático centrado en la salud.
  • Regulación estricta de la influencia de industrias contaminantes.