Del 18 al 20 de septiembre, la ciudad de Recife fue escenario del III Encuentro Nacional de la Economía de Francisco y Clara, donde líderes comunitarios, jóvenes, académicos y organizaciones sociales de todo Brasil se reunieron para reflexionar sobre los desafíos de construir una economía más humana, solidaria y ecológica.
Bajo el lema “¡La economía puede ser justa para todas las vidas, ahora!”, el encuentro se desarrolló en el marco del Jubileo de la Esperanza, los 10 años de Laudato Si’ y los 800 años del Cántico de las Criaturas de San Francisco de Asís. Inspirados por el mensaje del Papa Francisco, los participantes reafirmaron que no basta con maquillajes superficiales: es urgente transformar las estructuras del sistema económico actual.
Indignación y esperanza: motores del cambio
La carta final del encuentro denuncia el modelo económico extractivista y depredador que profundiza la crisis climática, la desigualdad y la violencia. Frente a ello, se propone una economía centrada en la vida, la justicia social y la participación popular.
“La indignación nos impide adaptarnos complacientemente. La esperanza nos anima a sembrar comunidades donde la cooperación y la solidaridad sean signos de que otra economía ya existe”.
Casas de Francisco y Clara: semillas de transformación
El encuentro destacó el papel de las Casas de Francisco y Clara, espacios que promueven la espiritualidad ecológica, la economía solidaria y la organización comunitaria. Desde cooperativas hasta finanzas populares, estas experiencias encarnan una economía con alma, que defiende el derecho a la tierra, la vivienda y el trabajo.
Un llamado continental
La Articulación Brasileña para la Economía de Francisco y Clara reafirmó su compromiso de tender puentes comunitarios, regionales y continentales, impulsando redes de convergencia y diálogo latinoamericano.
Este movimiento, convocado por el Papa Francisco en 2019, sigue creciendo como un río colectivo que anuncia y comparte los bienes comunes de la vida.