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Los microplásticos ya no son solo un problema marino: nuevas estimaciones científicas indican que la superficie terrestre es hoy la principal fuente de partículas microplásticas que ingresan a la atmósfera, con emisiones muy superiores a las del océano. Este hallazgo replantea prioridades y refuerza la urgencia de acciones locales y comunitarias para reducir la contaminación plástica y proteger la salud humana y de los ecosistemas.

La tierra como fuente principal

Un estudio reciente, divulgado por la Universidad de Viena y publicado en la revista Nature , concluye que se emiten más de 20 veces más partículas microplásticas desde áreas terrestres que desde el océano. De acuerdo con el informe, aunque el mar puede emitir partículas de mayor tamaño (y por ello mayor masa total), la cantidad de partículas que se liberan desde tierra firme es notable mayor.

Qué son y de dónde vienen

Los microplásticos son partículas menores a 5 milímetros que se originan por la degradación del plástico y por procesos cotidianos como la abrasión de neumáticos, el desprendimiento de fibras textiles y la resuspensión de suelos ya contaminados. Estas partículas pueden ser inhaladas o ingeridas, lo que representa un riesgo para la salud de humanos y animales, además de su capacidad de viajar por la atmósfera y depositarse incluso en zonas remotas.

Cómo se estimaron las emisiones

La investigación comparó mediciones reales con simulaciones de modelos para ajustar las estimaciones globales de emisiones. En el análisis se recopilaron 2.782 mediciones de concentraciones de microplásticos procedentes de 76 estudios, realizadas en 283 lugares del mundo entre 2014 y 2024.

A partir de este trabajo, se estimó que la tierra libera aproximadamente 610 trillones de partículas al año (0,08 partículas por metro cúbico), frente a 26 trillones provenientes de los océanos (0,003), en tamaños de entre cinco y cien micrómetros. El estudio también señala que los modelos anteriores habrían sobreestimado las emisiones, y que la cantidad total de microplásticos que entra en la atmósfera podría ser entre 100 y 10.000 veces menor de lo que se creía.

Un llamado a la acción desde lo local

Los autores subrayan que aún se necesitan más mediciones para precisar cuánto proviene del tráfico y cuánto de otras fuentes, así como para entender mejor la distribución de tamaños de las partículas. Para REPAM Venezuela, estos hallazgos invitan a fortalecer la educación ambiental y la ecología integral, promoviendo cambios concretos como la reducción del plástico de un solo uso, una gestión responsable de residuos, y prácticas comunitarias que cuiden la casa común desde el territorio.

Fuente Econoticias