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La Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) celebra cinco años de caminar junto a los pueblos, consolidando una Iglesia con rostro amazónico, profundamente enraizada en el territorio y en sintonía con los clamores de la Casa Común.

Desde su nacimiento el 29 de junio de 2020, fruto del proceso sinodal impulsado por el Papa Francisco y el Sínodo para la Amazonía de 2019, la CEAMA ha sido signo de una Iglesia que escucha, discierne y actúa desde la periferia, con una estructura inédita que integra a laicos, mujeres, jóvenes, pueblos originarios y agentes pastorales.

Un camino de sinodalidad y compromiso

Mons. Zenildo Lima, vicepresidente de CEAMA, lo expresó con claridad: “no solo celebramos cinco años, celebramos un camino”. Un camino que ha sido tejido con participación, escucha profunda y compromiso con los sueños expresados en Querida Amazonía. La CEAMA no es solo una estructura, es una experiencia viva de Iglesia que se deja transformar por el territorio.

El rostro femenino y plural de la Amazonía

La hermana Laura Vicuña Pereira, vicepresidenta de CEAMA, subraya que esta conferencia es “un regalo de Dios para la Amazonía”, porque encarna una nueva forma de ser Iglesia: más cercana al dolor y a la esperanza de los pueblos. Desde el Núcleo de Ministerialidad de la Mujer, se ha visibilizado el papel esencial de las mujeres amazónicas como lideresas, defensoras del territorio y guardianas de la vida.

La CEAMA también avanza en propuestas como el diaconado femenino y el Rito Amazónico, signos de una Iglesia inculturada, profética y en salida.

Venezuela presente en este sueño colectivo

José Luis Andrades, laico misionero de la Consolata, venezolano, afirma que “la CEAMA es una buena semilla que el Espíritu hará crecer”. Para él, representa un espacio de discernimiento comunitario que puede inspirar a toda la Iglesia universal. “Es una riqueza pastoral que merece ser compartida”, afirma con esperanza.

Una siembra que florece desde la periferia

Mauricio López, uno de los impulsores históricos de CEAMA, nos recuerda que este aniversario es “una celebración de una siembra”. Una siembra que brota desde la interculturalidad, la espiritualidad del territorio y el compromiso con la vida. En un mundo herido por la crisis climática y la ruptura de la fraternidad, la CEAMA quiere ser luz desde la Amazonía, testimonio vivo de una Iglesia que respira esperanza cuando la periferia se convierte en centro.

Fuente: vaticannews