CIUDAD DEL VATICANO — A 60 años de la histórica declaración Nostra aetate, la Santa Sede publicó este miércoles la nota conjunta «Un camino de esperanza», un documento suscrito por tres dicasterios vaticanos que busca reimpulsar las relaciones con otras confesiones y frenar el avance del extremismo, la violencia en nombre de la fe y el racismo.
El texto, aprobado por el papa León XIV y firmado por los cardenales Víctor Manuel Fernández, Kurt Koch y George Koovakad, evalúa los logros del diálogo iniciado tras el Concilio Vaticano II y fija las prioridades ante la actual coyuntura global de polarización.
Entre los principales ejes del documento destacan:
- Freno a las discriminaciones: La Iglesia ratifica su condena a toda persecución o acoso por motivos raciales o religiosos, al tiempo que denuncia los ataques que sufren las minorías cristianas en distintas regiones a manos de grupos radicales.
- Lucha contra el antisemitismo: Reafirma el carácter irrevocable de la alianza de Dios con el pueblo judío y pide blindar la estima mutua frente a las tensiones políticas provocadas por los conflictos en Oriente Medio.
- Rechazo a la islamofobia: Reconoce los avances en las relaciones con el islam y otras tradiciones mundiales (como el hinduismo y el budismo), instando a no confundir al creyente pacífico con las corrientes fundamentalistas.
- Atención a los vulnerables: Establece que el trato y la acogida a los pobres debe ser la «brújula» que evalúe la efectividad de cualquier iniciativa social, política o religiosa.
Frente a los temores de pérdida de identidad o el auge de los discursos de odio, el Vaticano hace un llamamiento a sustituir la «lógica de conquista o hostilidad» por una diplomacia del encuentro que convierta a los creyentes en constructores de paz.