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Caracas.– Tras más de dos décadas de trayectoria en atención de emergencias humanitarias en distintos países del mundo, la nutricionista y defensora de derechos humanos Susana Raffalli —coordinadora de la iniciativa SAMAN de Cáritas— compartió sus observaciones sobre el impacto del evento sísmico en el estado La Guaira, resaltando la compleja realidad socioambiental vivida por las comunidades.

Al recorrer las zonas afectadas por los movimientos telúricos del pasado 24 de junio, la especialista destacó una paradoja social poco común en desastres de gran magnitud: las zonas de mayor vulnerabilidad económica, ubicadas en las laderas y zonas altas de las montañas, sufrieron un impacto estructural menor debido al piso rocoso del terreno. Por el contrario, las construcciones sobre los suelos arenosos de la franja costera sufrieron severos colapsos.

Esta dinámica modificó de manera drástica el mapa de vulnerabilidad socioespacial en el territorio. Sectores populares y de clase media baja, que anteriormente contaban con acceso a servicios e infraestructura, pasaron a enfrentar de forma intempestiva la pérdida de sus viviendas, medios de vida y familiares, requiriendo asistencia inmediata.

Superar la respuesta inicial para avanzar hacia la reconstrucción

Raffalli, quien ha sido una de las principales impulsoras de la respuesta humanitaria desde las organizaciones de la sociedad civil y la Iglesia, reflexionó sobre la escala que exige la atención posterior al desastre.

Si bien los esfuerzos comunitarios, las parroquias, el voluntariado y la solidaridad ciudadana han sido fundamentales en la primera etapa de rescate y auxilio inmediato, la experta enfatizó que la fase de reconstrucción integral desborda las capacidades de las organizaciones no gubernamentales.

«Cuando observas esta magnitud de destrucción llegas a una conclusión: esto no lo pueden resolver las ONG, las agencias internacionales o los voluntarios por sí solos. La escala de la reconstrucción requiere de los recursos, la planificación y la capacidad estructural que solo el Estado puede ofrecer», señaló la especialista.