La crisis ecológica en Venezuela no da tregua. El último resumen mensual de problemas socioambientales (correspondiente al mes de noviembre) revela una preocupante acumulación de eventos que atentan contra la «Casa Común» y la dignidad de los pueblos. Desde la cuenca del Lago de Maracaibo hasta las profundidades de la Amazonía venezolana, el informe del Observatorio de Ecología Política (OEP) dibuja un mapa de vulnerabilidad que exige atención inmediata.
El drama de los hidrocarburos: Un goteo incesante
Uno de los puntos más críticos es la persistencia de los derrames petroleros. El informe destaca que estados como Zulia y Falcón continúan sufriendo las consecuencias de una infraestructura obsoleta y la falta de mantenimiento. Estos incidentes no solo destruyen la biodiversidad marina y lacustre, sino que aniquilan el sustento de miles de familias pescadoras, profundizando la pobreza y la inseguridad alimentaria.
Crisis de servicios y justicia ambiental
El informe también vincula la degradación ambiental con la precariedad de los servicios públicos. Durante noviembre, se registraron:
- Gestión deficiente de residuos: La acumulación de basura y la quema de desechos en zonas urbanas y rurales generan problemas de salud respiratoria.
- Fallas en el suministro de agua: A pesar de la riqueza hídrica del país, el acceso al agua potable sigue siendo una lucha diaria para las comunidades, lo que refleja una injusticia socioambiental sistémica.
- Conflictividad social: El reporte documenta las protestas de comunidades que exigen el derecho a un ambiente sano, vinculando la defensa de la naturaleza con la lucha por los derechos humanos.
Emergencia Climática: Eventos extremos
Finalmente, el OEP advierte sobre el impacto de las lluvias y eventos climáticos extremos. El informe detalla inundaciones y deslaves que han afectado infraestructuras y viviendas, evidenciando la falta de planes de adaptación y mitigación ante el cambio climático en los territorios más vulnerables.
Un llamado a la acción desde la Ecología Integral
Para la REPAM, estos datos no son solo estadísticas; son rostros y territorios que sufren. Este informe reafirma la necesidad de una conversión ecológica urgente y de políticas públicas que pongan la vida por encima de la extracción de recursos. La defensa de la Amazonía venezolana y de sus ecosistemas hermanos es fundamental para el equilibrio de toda la región panamazónica.
“Escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres es el mandato que hoy nos urge en Venezuela”.