En la mañana de este miércoles 10 de diciembre, coincidiendo con el Día Internacional de los Derechos Humanos, el cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo, arzobispo emérito de Caracas, fue impedido de viajar en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía.
El purpurado se disponía a tomar un vuelo hacia Bogotá, con conexión a Madrid, para participar en compromisos eclesiales y ceremonias de la Orden de San Lázaro. Sin embargo, funcionarios migratorios le informaron que su pasaporte “presentaba problemas” y procedieron a confiscarlo y anularlo, negándole el embarque incluso cuando presentó su pasaporte del Estado Vaticano, que le otorga prerrogativas diplomáticas.
El cardenal relató que fue sometido a un trato humillante, acompañado en todo momento por militares, incluso hasta el baño, y obligado a firmar documentos en los que se alegaba un supuesto “incumplimiento de normas para viajar”. Al intentar fotografiar dichos papeles, fue amenazado con detención. Finalmente, solo pudo recuperar su equipaje y regresar a Caracas sin su documento de identidad.
El cardenal, en un mensaje dirigido a los obispos de Venezuela, expresó su preocupación por la falta de garantías de libre tránsito y recordó que “este tipo de atropellos atentan contra los derechos que tenemos como ciudadanos”.
El incidente ha generado amplia repercusión en medios nacionales e internacionales, subrayando la tensión entre las autoridades venezolanas y la Iglesia Católica. En palabras del propio Porras, este episodio “duele porque atenta contra la justicia y la equidad”, y ocurre en un tiempo en que la Navidad invita a la paz y la esperanza.