La ciudad amazónica de Belém se convierte en epicentro del debate climático global al acoger la COP30, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Por primera vez, esta cumbre se celebra en plena Amazonía, territorio de vida, resistencia y espiritualidad, donde más de 400 pueblos indígenas custodian una biodiversidad vital para el equilibrio del planeta.
La elección de Belém como sede no es casual: es un gesto político y simbólico que interpela al mundo sobre la urgencia de proteger los biomas tropicales y escuchar las voces históricamente silenciadas. Como señaló el presidente Lula da Silva, esta COP debe colocar al Sur Global en el centro de las decisiones, exigiendo compromisos reales de los países más contaminantes y financiamiento justo para las naciones vulnerables.
“La Amazonía no es una mercancía”: voces indígenas en la COP
Delegaciones indígenas de toda la región amazónica han llegado a Belém para denunciar el avance del extractivismo, la deforestación y el abandono climático. En sus testimonios, afirman que la Amazonía no es una mercancía ni un recurso a explotar, sino un territorio sagrado, habitado y defendido por pueblos que viven en profunda relación con la tierra.
Desde el Congo hasta Brasil, comunidades afectadas por la minería, el desplazamiento y la violencia ambiental exigen que los acuerdos climáticos incluyan mecanismos de reparación, protección territorial y participación efectiva. “No queremos más promesas vacías. Queremos justicia”, afirman.
La Iglesia: cuidar la creación es cultivar la paz
En la cumbre de líderes celebrada el 7 de noviembre, el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, transmitió el mensaje del Papa Francisco: “Si quieres cultivar la paz, cuida la creación”. Retomando el espíritu de Laudato si’ y Laudate Deum, la Iglesia reafirma su compromiso con una ecología integral que reconozca la interdependencia entre humanidad y naturaleza.
La presencia eclesial en la COP30 busca ser signo de esperanza y profecía, acompañando a los pueblos vulnerables y promoviendo una conversión ecológica que transforme estilos de vida, economías y políticas públicas. En palabras del cardenal, “la crisis climática no es solo técnica, sino moral y espiritual”.
Un llamado urgente desde el bioma amazónico
La COP30 en Belém es más que una conferencia: es una oportunidad histórica para escuchar el grito de la tierra y de los pobres, y para construir caminos de reconciliación con la creación. Desde REPAM, APEP y las redes eclesiales amazónicas, reafirmamos nuestro compromiso con la vida, la justicia y la paz, acompañando procesos locales que transforman realidades y fortalecen el tejido comunitario.
Fuente: vaticannews.va