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En el marco de su visita apostólica a la Santa Sede, la Presidencia del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) sostuvo un encuentro significativo con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano. La reunión, calificada como “muy fructífera” por el cardenal Jaime Spengler, presidente del CELAM y del Episcopado brasileño, abordó dos temas de alta relevancia para la Iglesia y el mundo: la preparación hacia la COP 30 y la crisis de las democracias.

Camino a la COP 30: tejer redes para la justicia ecológica

La próxima Cumbre de las Partes (COP 30), que se celebrará en noviembre en Belém do Pará, Brasil, fue uno de los focos del diálogo. El CELAM compartió los esfuerzos de articulación que la Iglesia latinoamericana viene desarrollando junto a organismos eclesiales y sociales, con el objetivo de sumar fuerzas en defensa de la Casa Común.

El cardenal Parolin reconoció la importancia del momento y valoró el trabajo ecológico que se impulsa desde América Latina. En este sentido, la Conferencia Episcopal Brasileña, como anfitriona del evento, ha estrechado lazos con conferencias episcopales de África y Asia, buscando abrir espacios de incidencia desde la voz profética de la Iglesia.

Democracia en crisis: escuchar el clamor de Haití

El segundo tema abordado fue la fragilidad de las democracias, especialmente en contextos como el de Haití, donde el Estado ha colapsado y la violencia criminal domina la vida cotidiana. El CELAM expresó su preocupación por el abandono internacional hacia el pueblo haitiano y llamó a los gobiernos a tomar decisiones urgentes que respondan al clamor de esta nación herida.

Sinodalidad como camino transversal

Finalmente, se reafirmó el compromiso sinodal del CELAM, que continúa recepcionando el Documento Final del proceso sinodal en América Latina y el Caribe. Este camino, ratificado por el Papa León XIV, tendrá su punto culminante en 2028 con la Asamblea Eclesial Mundial.

Desde REPAM, celebramos estos espacios de diálogo que fortalecen la misión pastoral, ecológica y profética de la Iglesia en el continente. Que la COP 30 sea una oportunidad para renovar el compromiso con la vida, la justicia y la dignidad de los pueblos. Y que el grito de Haití nos convoque a una solidaridad activa que no se detenga ante la indiferencia.