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Caracas.- Frente a una crisis hídrica global que afecta a una de cada cuatro personas en el mundo, la comunidad ecuménica internacional presentó el tema y símbolo oficial para el Tiempo de la Creación 2026: «Agua Viva», inspirado en la visión profética del libro de Ezequiel (47:9,12). La iniciativa busca movilizar a la Iglesia global hacia una conversión ecológica y una acción concreta en favor de la Casa Común.

El marco teológico y profético de este año contrapone la escasez actual con la promesa bíblica de restauración integral. La cita clave evoca un río que nace del santuario de Dios, transformando zonas desérticas y volviendo dulces las aguas estancadas del mar Muerto, con árboles cuyas hojas sirven «para la curación» de la tierra.

Un contexto de crisis y esperanza

La presentación destaca que la urgencia ambiental de hoy exige pasar de la contemplación a la responsabilidad compartida. De acuerdo con datos de las Naciones Unidas y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), la pérdida acelerada de biodiversidad acuática y la falta de acceso a agua potable impactan de forma desproporcionada a las comunidades más vulnerables, empujando a poblaciones enteras a la migración y al exilio.

Frente a esta realidad, el lema «Agua Viva» invita a ver el recurso hídrico no como una mercancía desechable, sino como un don de Dios y un derecho humano fundamental que requiere custodia mutua.

El Símbolo 2026: «Inmersión en el Agua Viva»

El símbolo gráfico del Tiempo de la Creación 2026 representa la inmersión progresiva en la gracia divina para actuar en el mundo. El concepto propone un itinerario espiritual y práctico que abarca:

  • Sanación y renovación: Reconfigurar la vida comunitaria y litúrgica desde el arrepentimiento y la defensa de los ecosistemas.
  • Solidaridad fraterna: Sumergirse en los «suspiros de la creación» (Rm 8:22-23) y escuchar la voz de las poblaciones afectadas por la degradación ambiental.
  • Espiritualidad encarnada: Promover la oración contemplativa junto a fuentes de agua, ríos, mares y pilas bautismales.

Llamado a la acción ecuménica

La convocatoria insta a las parroquias, diocesis y movimientos eclesiales a asumir compromisos concretos durante este periodo de oración y acción. Las líneas prioritarias de trabajo territorial incluyen:

  • Justicia hídrica y saneamiento: Combatir la contaminación industrial y exigir políticas públicas de agua potable para comunidades vulnerables.
  • Protección del «Pulmón Azul»: Impulsar la defensa de océanos, ríos y biomas marinos contra la minería submarina y la sobrepesca.
  • Reforestación con sentido pastoral: Integrar la siembra de árboles en momentos litúrgicos como bautismos, confirmaciones y exequias.
  • Seguridad alimentaria: Apoyar la agricultura sostenible y proyectos de soberanía alimentaria en tierras eclesiales.
  • Articulación en red: Sumarse a plataformas globales de acción como la Plataforma de Acción Laudato si’ y el Bosque de la Comunión Anglicana.

El Tiempo de la Creación se celebra anualmente del 1 de septiembre (Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación) al 4 de octubre (Fiesta de San Francisco de Asís), consolidándose como la principal cita ecuménica para el cuidado de la Casa Común.